martes, 18 de junio de 2013

CACHITOS DE JAMON, SABOR VENEZOLANO...

CACHITOS DE JAMÓN Al Venezolano que vive fuera de su país le hacen falta muchas cosas: su familia, la playa y el buen clima, el Ávila (si es caraqueño), la fiesta por cualquier motivo, la tranquilidad de infringir una que otra ley sin miedo a la multa, la gasolina barata... Pero, sin duda alguna, lo que más falta le hace, es el cachito de jamón. Desconozco su origen. Presumo que fue la creación de algún genio portugués en algún punto del temprano siglo XX. Para los gastrolectores no venezolanos, un poco de contexto: a finales del XIX y durante la primera mitad del siglo XX, hubo varias oleadas migratorias provenientes de Europa, principalmente de España, Portugal e Italia. En Venezuela, los portugueses, entre otras cosas, se dedicaron a abrir panaderías y mezclaron los sabores locales con los de su tierra. El resultado es maravilloso, aunque poco conocido en el exterior. La panadería y repostería venezolanas no tienen igual (y lo digo con conocimiento de causa, después de haber viajado un montón por países que se precian de tener buena cocina). INGREDIENTES (Pueden salir 32 cachitos): 1 cucharada levadura en polvo (yo uso un sobre de 7 g y es suficiente) ½ taza azúcar 1 cucharadita sal ½ taza mantequilla derretida o aceite vegetal (NO de oliva) 3/4 taza de leche 4 1/2-5 tazas de harina todo uso (más extra para amasar y estirar) 2 huevos, ligeramente batidos 800 g jamón en lonjas finas, cortado en tiritas 1 huevo batido para pintar (o mantequilla derretida o leche con azúcar) 1-2 cucharadas de papelón rallado (o derretido) PREPARACIÓN: Para activar la levadura, se espolvorea y se disuelve en un ¼ taza de agua tibia con un poco del azúcar (una cucharada) por 10-15 minutos. El agua tiene que estar caliente, pero no hirviendo porque mata la levadura. La levadura se activa si le sale espuma y parece que creciera. En un recipiente grande mezclar la leche con el resto del azúcar, la mantequilla derretida (pero no muy caliente para que no se cocinen los huevos), la sal y los dos huevos previamente batidos. Incorporar la levadura una vez que levante, e ir agregando la harina taza por taza, revolviendo bien (en especial las primeras dos tazas) para que no queden grumos. Cuando esté incorporada toda la harina, amasar vigorosamente por unos 8-10 minutos, hasta que la masa esté suave y elástica y no se pegue de los dedos. Tal vez se necesite ir agregando más de harina (pero hacerlo poco a poco, de modo que la masa no quede demasiado seca). La cantidad de harina depende de varios factores: a veces es muy fina y absorbe más líquido, otras veces los huevos son demasiado grandes y le añaden más humedad al asunto. Si, por el contrario, notan que la masa está muy seca, le pueden agregar un poco más de leche. Una vez amasada, poner la masa en un recipiente grande tapado con un trapo húmedo y guardar en un sitio tibio (puede ser en el mismo horno apagado, o cerca del radiador de la calefacción si viven en latitudes ingratas). El recipiente tiene que ser grande porque la masa va a duplicar su tamaño, y el sitio tiene que ser tibio para que la levadura se active y crezca. Esperar por unas dos horas (sí, parece una eternidad, pero vale la pena). Si la masa no ha crecido en este tiempo, es porque la levadura estaba mala. Cuando crezca la masa, enharinar ligeramente la superficie de trabajo, poner la masa y sacarle el aire por completo aprentando con las punta de los dedos o usando los nudillos. Hacer un disco plano y dividir (con cuchillo) en cuatro porciones iguales. Trabajar con una porción a la vez. Enharinar el rodillo e ir estirando hasta hacer un círculo de unos 25-30 cm de diámetro (el grosor depende del gusto personal: si a usted le gustan esos cachitos medio transparentes y grandes, entonces estire bien la masa; por el contrario, si usted es de esos que disfrutan del gusto dulzón de la masita, con un toque moderado de jamón, entonces déjela más gruesa). Una vez que esté bien estirada la masa, dividir en 8 porciones (tipo una pizza). Cada triángulo es un cachito. Usualmente hay que estirar un poco más cada triangulito por separado, para que el cachito quede de buen tamaño. Poner el jamón (al gusto) en la base del triángulo (suponiendo que es un triángulo isósceles) y enrollar hacia el vértice. Dos trucos para que el jamón no se desparrame: uno, antes de comenzar a enrollar, doblar los bordes como haciendo un bolsillo alrededor del jamón y enrollar hasta el final; y dos, al colocar los cachitos sobre la bandeja (previamente engrasada), poner el piquito hacia abajo. Dejar espacio entre cada cachito, porque crecen considerablemente. Los primeros cachitos salen horribles (es un hecho científico), pero ya los siguientes se van pareciendo más a los de la panadería. Una vez en la bandeja, pintar cada cachito con huevo batido usando una brocha de repostería (o los dedos, para qué engañarnos), poner en un sitio tibio y dejar reposar por una hora (otra eternidad más, pero insisto: vale la pena). Hay gente que los pinta con mantequilla derretida o con una mezcla de leche con azúcar. La idea de pintarlos es que la masa no se agriete mientras crece, y que se dore al hornear. Nota: Una lectora nos sugirió hacer una mezcla de huevo con papelón derretido (1-2 cucharadas de papelón rallado, mezclado directamente con el huevo, o disuelto en 1 cucharada de agua tibia). ¡Altamente recomendado! Ahora siempre los barnizamos con esa mezcla y no se imaginan la delicia Otra cosa, descubrí que es mejor barnizarlos dos veces: una, antes de dejarlos reposar, y otra justo antes de hornearlos. Se doran mejor así. Pasada la hora, precalentar el horno a 350º F / 175º C y hornear por 15 minutos (hasta que se vean doraditos). Variaciones no ortodoxas: Hay gente que usa de relleno una mezcla de jamón con tocineta picada (yo no haría un 50-50, porque creo que quedaría muy grasoso y repugnante de sabor). Hay gente que les pone un toque de diablito (jamón endiablado) junto con el jamón (lo he hecho y les da un sabor a panadería buenísimo, pero ojo: no usar demasiado diablito). También se les puede poner un poco de queso, por ejemplo un cheddar o edam suave rallado. O se puede usar jamón de pavo. Publicada por Ceci E. en Crónicas gastrónomicas

2 comentarios:

Anónimo dijo...

un exito!!! tenia miedo por que necesite mas harina al amasar y para que mentir los hice y estaba un poco achispada trabaje como buena venezolana ( bebiendo) y claro amase ya alegre jajaja pero ricos y lindos ! no quedo nada!!!gracias por la receta! animaros y hacerla salen muy bien ...
con algo de maña quedan como las fotos!!

rosa curubo dijo...

se puede dejar lista la masa un dia antes y armar los cachitos al dia siguiente?